Esa sensación de que en cualquier momento vas a llorar. No. Otra vez no. Soy fuerte, puedo con esto, puedo con esto y más. Puedo con todo lo que me proponga. ¿Llorar? Ya lloré bastante. Tengo que aprender a vivir con cosas así, esto va a salir bien, sí, tengo la confianza de que sí. Todo saldrá bien.
¿Decaer? Seguro que decaeré, y volveré a llorar, seguro, pero no ahora, pero no hoy, en otro momento, quizás, pero ahora no. No es un adiós, simplemente es un hueco, pero un hueco lleno, nunca vacío. Nada con él es vacío, todo está lleno de algo, sobre todo de sorpresas.
Este texto quedará inconcluso, pues ahora mis sentimientos están desordenados, y mi cabeza no sabe como expresar lo que me gustaría expresar. Este texto tendrá un punto, pero no será un punto y final, nunca es un punto y final, eso solo lo marca la muerte, y yo sigo en el mundo. Nunca puedes garantizar un punto y final a nada, la vida puede dar una vuelta.
Dejaré este texto inconcluso, y con él, mi mente desordenada.
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